El Acero estructural consiste esencialmente en una combinación de ferrita, perlita y cementita; sometida a un tratamiento térmico que genera una aleación de hierro [generalmente más del 97%] y carbono [en una proporción máxima del 2%], con la adición común de pequeñas cantidades de componentes auxiliares, tales como sílice, cromo, manganeso, azufre y níquel. El carbono es el componente que confiere mayor efecto sobre las propiedades del material estructural resultante del proceso fabril, de modo que la dureza y resistencia son mayores cuanto mayor sea la proporción de carbono en la aleación, pero, a la vez, cantidades excesivas de éste confieren quiebra y problemas de soldabilidad. Por ello, la adición de pequeñas cantidades de los componentes auxiliares descritos evitan el uso de excesivas cantidades de carbono y garantizan la consecución de un acero resistente y dúctil, pero a la vez, con mayor portabilidad a rotura y fácil soldabilidad. Dicho lo anterior, la atribuciones del acero son patentes en su fusibilidad, forjabilidad, maleabilidad, ductibilidad, tenacidad y soldabilidad; la suma de todas ellas lo convierten en un material con indudable aplicación en estructuras porticadas y espaciales.

La comercialización del producto se realiza a través de una triple categorización: Perfiles y Placas LaminadosPerfiles Huecos y Perfiles Conformados; categorías éstas disponibles en una gran variedad de geometrías que amplifican, si cabe, la versatilidad constructiva del material.

La caracterización mecánica del acero se normaliza en la UNE EN 10025. Productos Laminados en Caliente de Acero para Construcciones Metálicas de Uso GeneralUNE EN 10210-1:1994. Perfiles Huecos para Construcción y UNE EN 10219-11:1998. Secciones Huecas de Acero Estructural Conformados. Normas que establecen valores de tensiones límite elástico y de rotura para las clases designadas S235, S275, S355, S450; siendo de éstas las más frecuentes las clases S235 y S275.